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viernes, 20 de octubre de 2023

Los Jardines del Buen Retiro.:. Caprichos de un Rey y su Valido. La Casa de Austria y el Retiro. Parte II

Detalles de las edificaciones del Palacio 1656




Desde los dos únicos testimonios arquitectónicos que quedan del Real Palacio del Buen Retiro con su límite Este en el Prado (nótese la larga fila de árboles que delimitan su entorno en primera línea en el cuadro) pasemos, ahora sí, a entrar en el Retiro actual por una de las puertas que también forman parte del testimonio Austria de los Reales Jardines del Buen Retiro: la llamada Puerta de Felipe IV.


Puerta de Felipe IV:



Primer diseño de la Puerta de Felipe IV
Vista desde el interior del Parque.

Vista desde el exterior.

La llegada de Carlos II trajo pocos cambios al Retiro; en el recibimiento a su segunda esposa (Mariana de Neoburgo), se mandó construir al arquitecto Melchor de Bueras una puerta monumental, que se alzó cerca del Palacio, sustituyendo la antigua Puerta de los Caballeros. Esta puerta se conserva en la actualidad, bien que en un emplazamiento distinto al original.
 Esta puerta monumental, denominada también de Mariana de Neoburgo, fue levantada en las inmediaciones del Monasterio de los Jerónimos y el Paseo del Prado, en la actual calle de Felipe IV, como cierre del Real Sitio del Buen Retiro; su financiación corrió a expensas del Ayuntamiento de Madrid, con el fin de celebrar la entrada en la Corte de la referida reina, segunda esposa de Carlos II, en mayo de 1690; el proyecto fue realizado por el arquitecto Melchor de Bueras. En 1880 fue trasladada a este lugar, como entrada representativa al Jardín del Parterre, una vez segregados los restos de las construcciones palaciales de los jardines del antiguo sitio real, y la posterior urbanización de los solares resultantes de la demolición del Palacio.

Es la puerta más antigua de todas las que existen actualmente en el Parque.
Está formada por tres amplios huecos, uno central y dos en los extremos, unidos mediante rejas dispuestas entre pilares. La puerta original es la central, que esta ubicada donde hoy está la Estatua de Neptuno, pues el resto constituyó una ampliación realizada en 1880 para trasladarla a su actual emplazamiento.
La cartela central, bajo el escudo, ostenta la inscripción «Egre dehe Maria Ana tui soi aconcorcui utarcu et colosos quot nume genia erigis elogia ave et fave 1690».cuya traducción sería “Oh, insigne María Ana, seas bienvenida con este arco triunfal (erigido) por voluntad de los ilustres (en los que) suscitas elogios. Salve y (seas) alabada,1690”.


En el año 1990 y debido a los estudios realizados, se demostró que realmente su construcción era de 1680 y dedicada a María Luisa de Orleáns. Primera esposa de Carlos II.

El vano central que es el primitivo de estilo barroco tiene una altura de nueve metros y medio.
En la parte superior constituida por un arco de medio punto se pueden observar aparte de otros motivos ornamentales dos escudos, el de España en la exterior mirando al Casón del Buen Retiro y el de Madrid en la interior hacia el Parterre.

Así pues, aunque con el nombre de Puerta de Felipe IV, su construcción se debe al último de los Austrias, Carlos II, que junto a la cúpula del Casón del Buen Retiro, son los dos vestigios que aún conservamos de su reinado.

Ahora sí, vamos a entrar en Los actuales Reales Jardines del Buen Retiro, siempre con la idea de descubrir la aportación de la Casa de Austria. 

EL Parterre ( Jardín Ochavado) y el árbol más antiguo de los Jardines:

La construcción del Parterre es fruto de una reforma proyectada en el reinado de Felipe V, de quien se dice que no le acababa de gustar el entorno del antiguo Palacio del Retiro, en el que se instaló. Es decir, que se diseñó en la primera mitad del siglo XVIII. En ese terreno se encontraba entonces el Jardín de las Ocho Calles, también llamado el Ochavado, que consistía en ocho calles que se cruzaban en una plazoleta circular. La idea de entonces era construir un Real Sitio a la francesa, de muy grandes dimensiones. Pero de aquel proyecto sólo se ejecutó el Parterre, que hoy presenta un aspecto muy modificado.
El Jardín ochavado. Siglo XVII.

Recreación del Ochavado. Siglo XVII.


Vista del Palacio al frente, tras este, el Ochavado.

Antes de dirigirnos hacia el Estanque de las Campanillas, un dato interesante y, probablemente, testimonio de aquella época:  el ahuehuete del Retiro: el árbol más anciano de Madrid.



No hay consenso alrededor de su edad. Se dice que puede datar de 1632, en cuyo caso tendría casi 400 años. Una edad, por cierto, que comparada con datos históricos de ahuehuetes mexicanos –de donde es originario este árbol– no es nada: se cuentan árboles de esta variedad de hasta 2.000 años.

Su historia, en cualquiera de los casos, sería la historia de Madrid en los últimos cuatrocientos años. Ha vivido una ocupación francesa y ha sobrevivido a la entonces previsible tala del ejercito francés, que arrasó con el parque. Cuentan expertos como Emiliano Bueno, encargado de los puntos de información ambiental del Retiro, en declaraciones a ABC que el ahuehuete no fue talado porque sirvió para apoyar una pieza de artillería en su tronco.

También ha sobrevivido a revueltas populares, guerras mundiales, una guerra civil o inclemencias temporales como Filomena, cuando el ahuehuete se convirtió en protagonista. Si el árbol hubiera tenido posibilidad de comunicarse por mensajería instantánea, no hubieran sido pocos los mensajes que le habrían llegado preguntándole por su estado de salud. Todo estaba bien. El ahuehuete no sufrió daños en su estructura mientras se tuvieron que talar millares de árboles.

Caminamos ahora hacia el Estanque de las Campanillas.

La Fuente de las Campanillas: 

El Estanque Ochavado, también conocido como Estanque de las Campanillas o Fuente de las Campanillas, es un elemento paisajístico del Parque del Retiro, una de las principales zonas verdes de la ciudad española de Madrid. Fue realizado en la primera mitad del siglo XVII, en el contexto de las obras del Buen Retiro, un complejo palaciego promovido por el conde-duque de Olivares (1587-1645) para disfrute del rey Felipe IV (1605-1665),​ de quien era su valido. Junto con el Estanque Grande, es la única infraestructura hidráulica que se conserva de los primitivos jardines del palacio, origen del parque actual.


Detalle del Estanque Ochavado en el plano de Madrid (1656), de Pedro Teixeira. Museo de Historia de Madrid.

El estanque pequeño del Retiro. Madrid (1701), de Pieter van den Berge. Museo de Historia de Madrid.



Mascarón. Probablemente original de su primera época.

La Fuente de las Campanillas actualmente.

Si bien se desconoce la fecha exacta en que fue levantado, se sabe que fue con posterioridad a 1633, cuando fue finalizado el cuerpo principal del Palacio del Buen Retiro y se comenzó a trabajar en los jardines circundantes. En cualquier caso, es anterior al Estanque Grande, que fue construido en dos fases (de 1634 a 1636 y de 1636 a 1638),aunque diferentes autores le atribuyen un origen renacentista.

Como ubicación fue elegida una plaza circular, situada en el extremo nordeste del Jardín Ochavado, llamado así por los ocho corredores en forma de estrella que lo recorrían y que estaban conformados por túneles de verdura (estructuras a modo de pasadizos recubiertas con vegetación). El estanque se encontraba a la salida de una de esas calles, como nexo entre el citado espacio y las ermitas de San Bruno y San Jerónimo.

En contra de lo que pudiera pensarse, su topónimo no procede del jardín al que estaba anexado, sino de su singular planta polilobulada, formada por ocho lados iguales. En los siglos XVII y XVIII también recibía el nombre de Estanque Pequeño, en contraposición al Estanque Grande.

Pese a que fue concebido para el riego de las plantaciones ubicadas al oeste y sur del Real Sitio, enseguida fue habilitado como un elemento ornamental y recreativo. De ahí que se le incorporase una pequeña isla artificial, sobre la que se edificó un templete de planta octogonal, con una pasarela que facilitaba el acceso desde la orilla.

En el año 1716 el Jardín Ochavado fue sustituido por el actual Parterre, un recinto de gusto francés que Felipe V. ​ Al explanarse el terreno para rebajar la pendiente, el estanque quedó en una rasante superior, separado del nuevo jardín por un terraplén, sin ninguna relación compositiva con el mismo.
Caminemos ahora hacia el Estanque Grande. 

El Estanque grande:


NORTE SUR



El Estanque Grande fue construido en el contexto de las obras del Buen Retiro, un conjunto de palacios y jardines promovido en el año 1632 por el Conde-duque de Olivares para disfrute del rey Felipe IV,​ de quien era su valido. Su artífice fue Cristóbal de Aguilera construido entre 1634 y 1636, que, en su calidad de maestro mayor y veedor de las fuentes de Madrid, fue llamado para la realización de los viajes de agua que abastecían al Real Sitio y que, a la postre, se responsabilizó de la configuración general de toda la infraestructura hidráulica.

Según Ramón de Mesonero Romanos y Rodrigo Amador de los Ríos , ocupó el lugar de un estanque primitivo, de la época de Felipe II quien frecuentaba el antiguo Cuarto Real del Monasterio de los Jerónimos, alrededor del cual acabaría formándose el Palacio del Buen Retiro. A juicio de estos dos historiadores, se trataría del estanque que el citado monarca mandó hacer con motivo de la entrada en Madrid de su cuarta esposa, la reina Ana de Austria , y donde fue representada una batalla naval en su honor. Sin embargo, no hay constancia documental de su ubicación exacta, más allá de referencias genéricas al Prado de San Jerónimo, Cristóbal de Aguilera levantó un primer estanque de gran capacidad entre 1634 y 1636, que se alimentaba del Viaje Alto del Retiro, una conducción de agua por él mismo proyectada. En este último año se tomó la decisión de excavar un segundo estanque de mayores dimensiones, que es el que ha llegado a nuestros días, no se sabe si como ampliación de aquel o como una obra nueva. Lo cierto es que ambos fueron conocidos con el nombre de Estanque Grande, lo que parece avalar que uno sustituye al otro y que realmente se encontraban en el mismo sitio.

Para abastecer a este segundo estanque y a otros complejos hidráulicos, fue necesario trazar un nuevo viaje de agua, denominado Viaje Bajo del Retiro, cuyo origen estaba en un manantial de Chamartín de la Rosa, al que posteriormente se le añadiría otro manadero en Canillejas. Los trabajos se dieron por concluidos el 13 de abril de 1638, fecha en la que los maestros y alarifes de Madrid, reunidos con Alonso Carbonell , arquitecto del Buen Retiro, Antonio Carnero, teniente de alcalde del Real Sitio, y su veedor Juan de Alvear, expidieron un dictamen favorable de "buena construcción e impermeabilidad".
Fue el lugar de preferencia para toda clase de representaciones, tanto teatrales como de neumaquias. En 1637 se decoró con gran número de estatuas. Costosas representaciones que costaban un dinero considerado derroche por el pueblo y de buen ver por la nobleza cortesana, que, además, era la única que disfrutaba delos mismos ya que los Jardines eran de uso exclusivo de monarca y corte, nobles e invitados reales a quienes la espectacularidad de los actos le daban fama de ser la española una de las monarquías más lujosas de Europa.

Mención aparte hay que referenciar la ingeniería hidráulica necesaria para abastecer de agua a los estanques y para el riego. Las infraestructuras hidráulicas se debieron a Cristóbal de Aguilera, maestro mayor y veedor de las fuentes de Madrid. No solo hizo los viajes que abastecían de agua al Real Sitio (construyó dos, conocidos como Viaje Alto y Viaje Bajo del Retiro), sino también los estanques y rías que lo adornaban. El Río Chico recorría el flanco norte de la propiedad hasta terminar en el Estanque de San Isidro, mientras que el Río Grande (o de El Mallo) llegaba hasta San Antonio de los Portugueses, procedente del Estanque Grande, donde se celebraban naumaquias y representaciones teatrales. Este último es el único elemento hidráulico que se mantiene de aquella época, junto con el Estanque Ochavado (o de las Campanillas).

El Estanque grande actualmente




Por último, despedimos este recorrido paseando por el denominado paseo de las estatuas.

Paseo de las Estatuas, final del recorrido.

Esta área fue remodelada en tiempos de Isabel II, se mandó derribar los restos del Palacio del Buen Retiro para la posterior venta de los solares, cuya función sería la de albergar un barrio residencial. Se creó la calle de Granada para unir la Puerta de Alcalá con el Observatorio, hoy en día, esta calle de Alfonso XII delimita el parque. Las estatuas de los reyes y reinas que aquí se colocaron, formaban parte de la fachada del Palacio Real. Fueron realizadas durante el reinado de Fernando VI, para que adornasen la cornisa del Palacio, bajo la dirección de los escultores de la Corte Juan Domingo Olivieri y Felipe Castro. Con la llegada de Carlos III se quitaron de la cornisa del Palacio en 1760, porque el rey quiere que se cincele el nombre de cada soberano para poder identificarlo. Una vez cumplida su orden, no volvieron a colocarse en su sitio.

Es a partir de 1847 cuando se recuperan y se decide colocarlas en parques y jardines, al no estar identificadas, se ponen los nombres aleatoriamente, con el “don”, tratamiento de cortesía otorgado a los monarcas. Así nos las encontramos en la Plaza de Oriente, los Jardines Sabatini o el Retiro, y algunas se llevaron a otras provincias. De los Austrias, curiosamente, quedan dos de sus representantes: Carlos I y Carlos II, al final, juntos, como un recuerdo al comienzo y final de una dinastía que dejó en este lugar un gran palacio, el mejor teatro del siglo XVII y el legado de un imperio.



Curiosidades sobre las estatuas: Cliquear aqui.



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