Siguiendo la moda imperante a principios del siglo XIX
del jardín paisajista, Fernando VII (1784-1833) encarga
al mejor arquitecto español de su tiempo, Isidro González Velázquez (Madrid,
1765 - 1840), que le construya unos jardines de este tipo en el Real Sitio,
delimitando para ello el terreno del Buen Retiro, definido por la hoy Avenida
de Menéndez Pelayo al Este, las calles de O'Donnell y de Alcalá hasta cerca
esta última de la Puerta de Alcalá al Norte, y
el Estanque Grande al Sureste. Este
espacio tomaría el nombre de El Reservado por
estar restringido su uso al rey y a la familia real, una restricción que más
adelante se relajaría, permitiéndose su visita los martes, de seis a doce de la
mañana y tras el pago de 25 céntimos (Fernando VII fue el último monarca cuya moneda oficial fue el real español que llevaba más de cinco siglos en circulación, desde 1300. El equivalente 25 céntimos era el Real de Vellón en esa época.), a aquel público que hubiera solicitado
permiso por escrito al administrador.

Extensión aproximada de “El
Reservado” sobre el plano actual de los Jardines.
Toda la zona fue cuidadosamente
replantada, tanto árboles como plantaciones; Además, se enriquece con una serie
de edificios llamados “Caprichos”. Estos pequeños y curiosos edificios se
pusieron de moda en el siglo XVIII, inspirados en el “Petit Trianon” de la
reina María Antonieta en Versalles. Tenemos
ejemplos como: “Montaña Artificial” en los jardines de Aranjuez, “Casa del
Ermitaño” y “Casa de la Vieja” en la Finca de la Alameda de Osuna.
A mediados del siglo XIX, Fernando
VII encargó al director del Retiro, don Bernardino Berogán, las obras de varias
construcciones que habrían de decorar su rincón del recinto. El arquitecto al
mando fue Isidro Velázquez, quien por orden de Carlos IV había recorrido
Grecia, Francia e Italia para visitar las principales ruinas de la Antigüedad
tres décadas antes. Aquel viaje marcó una profunda impronta en los diseños que
prepararía para sus majestades.
Estos edificios o “Caprichos”
fueron diseñados y construidos por el ya nombrado Isidro González Velázquez,
arquitecto jefe de los edificios reales. Los estudiaremos detalladamente, para
ello los hemos clasificado de cierta forma: existentes y conservados; existe,
cambia y desaparece.
Algunos de estos “caprichos” existen y se preservan, otros han
desaparecido por completo. De los Caprichos se ha conservado
muy poco, aunque se han realizado trabajos de conservación y mantenimiento.
Veamos ahora el recorrido elegido:
Plano del Recorrido del “Reservado
de Fernando VII”.
Comenzamos nuestra visita (E) en la
puerta de la Reina Mercedes, (María de las Mercedes de Orleans y Borbón que fue
reina consorte de España por ser esposa del rey Alfonso XII) y construida en hierro forjado,
fundición, bronce) para adentrarnos hacia el primero de los caprichos de
Fernando VII, La Casa del Contrabandista, actualmente, El Restaurante y Sala de
Fiestas Florida Park(1).
1. CASA
DEL CONTRABANDISTA: Remodelada y muy transformada.
La noria:

La Casa del Contrabandista,
conocida en los últimos años como Florida Park, era un lugar de fiesta popular
en la ciudad. El edificio original constaba de una gran sala circular, que
contenía una rueda hidráulica, y junto a ella había un anexo vertical. Los
materiales utilizados fueron piedra y ladrillo, el techo circular se cubrió
primero con tejas, luego con plomo y zinc.
Su interior estaba ricamente
decorado en colores acacia y cuenta con una rica colección de tejidos:
terciopelo y raso. Había varios maniquíes, unos robots vestidos como los
contrabandistas del sur de España que dieron nombre al lugar. También se la
conoce como “Casa de Jaman”, masaje primaveral, una especie de “spa”, donde el
rey aprovechaba para disfrutar de sus aguas.
En su interior se ha encontrado
una noria, denominada de “sangre”, porque era movida por tracción
animal (caballería). Esté encajada en una estructura de ladrillo
macizo que llegaba hasta el borde de la boca elíptica, que estaba enladrillada.
Tiene una profundidad de unos cuatro metros, tres metros y medio de longitud y
uno y medio de anchura. Con este sistema se garantizaba la subida del
agua desde un pozo enclavado en el subsuelo. Es muy similar a
las norias que se empleaban en el riego de huertas y
jardines del siglo XVII; hay varios ejemplos en
el propio Retiro. Un caso es el que se ha reconstruido,
en el “Huerto del Francés”, donde se encontraba la “Real Fábrica de Porcelana
del Retiro”, al lado de la estatua del Ángel Caído.
Cerrado en 2013 y abierto posteriormente ya remodelado, hoy es un restaurante y sala de Fiestas y ha tenido una historia muy particular. Tras la cesión del Parque al pueblo de Madrid, el edificio fue utilizado como “Establecimiento de Aguas Oxigenadas”, donde se decía que se desarrollaban actividades terapéuticas; en 1935 se conocía como “Viena Park”. Durante la dictadura de Primo de Rivera fue un baile y después de la Guerra Civil, un salón de té. Cuando los estadounidenses de la base de Torrejón se instalaron en Madrid se puso de moda como sala de fiestas. Luego fue plató televisivo donde se desarrollaban programas musicales como “Esta noche… fiesta” presentado por José María Íñigo, y por allí pasaron desde Uri Geller a Lola Flores. En 1977, durante una grabación en vivo del programa, La Faraona perdió un pendiente en mitad de la actuación. Paró de cantar en seco y dejó para la posteridad aquello de: “Perdón, pero se me ha caído un pendiente en oro […]. Bueno, ustedes me lo vais a devolver porque mi trabajito me costó […]. Muchas gracias de todo corazón pero el pendiente, Íñigo, no lo quiero perder, eh, por favor”.
2) Vamos ahora hacia el sur hasta encontrarnos con la antigua CASA DE
FIERAS, otro de los caprichos del rey.
"La Casa de Fieras". La
historia de un zoológico en Madrid se remonta a 1774, cuando Carlos III
ordenó la construcción de un parque de animales en lo que hoy es la
"Cuesta de Moyano", parte de los Jardines del Buen Retiro. A finales del siglo XVIII las
instalaciones se trasladaron a la esquina del parque, junto a la actual Puerta
de Alcalá, las jaulas conocidas como "Leonera" contenían animales
peligrosos y estaban dispuestas en un octógono.
La invasión francesa fue una ruina
para la “Casa de fieras”, muchos animales murieron y la situación se volvió
desesperada. Fernando VII, en 1830, trasladó las instalaciones a una zona
cercana a la actual "Puerta de Sainz de Baranda", estas fueron
ampliadas y mejoradas las instalaciones, de ahí el nombre de "Gabinete
Imperial de Ciencias Naturales". El edificio tenía dos plantas; En la
planta baja hay jaulas que contienen varios animales: tigres, leones,
leopardos, dos hienas y un chacal. En la planta superior se dispusieron
habitaciones para el resto de la familia real y sus invitados; Estaba decorado
con peluches. Asimismo, se construyeron varias jaulas y fosos para otros
animales: quioscos de monos, jaulas de elefantes, jaulas de osos, etc.
La vida de este zoológico ha pasado
por muchos altibajos: gestionado por el Ayuntamiento (1844); la explotación
privada de Luis Cabañas (1895); de Cecilio Rodríguez, jardinero jefe del
Ayuntamiento (1918); Tras la Segunda República y la Guerra Civil, la anterior
volvió a ser ocupada a partir de 1940 y finalmente, fue ocupada por Ramón Ortiz
a partir de 1953. La Casa de Fieras es tan famosa que en determinados días
festivos, incluso tenía una cuenta con 200.000 visitantes; En 1967, llegó a más de
un millón y medio. El traslado al “Zoológico Casa de Campo” se produjo en 1972.
¿Tenía un castillo el Reservado?:
En algunas publicaciones y blogs se
puede leer que este fue uno de los caprichos de Fernando VII obra de su
arquitecto Isidro González Velázquez, pero no parece que así fuera. El Castillo
fue construido con fines nada caprichosos como veremos, algunos años después de
que ambos, tanto el rey –en 1833– como el arquitecto –en 1840– murieran. Su
función fue albergar el telégrafo óptico, formando parte de la red de
telegrafía que se estaba creando en España. Añadiremos que Consuelo Durán en su
libro Jardines del Buen Retiro cuenta que, aunque fuera del Reservado, el
telégrafo fue levantado sobre una construcción anterior de tiempos de Fernando
VII.
El Castillo del Retiro está situado
en el paseo de Coches, frente a la Rosaleda; hoy día un cartel en la fachada
cuenta brevemente su historia. En él podemos leer que se construyó en la década
de 1840, momento en que las líneas del telégrafo óptico se levantaron a lo
largo del país, incluida la Comunidad de Madrid.
Fue Pascual Madoz quien describió
en su Diccionario Geográfico publicado en 1848 en qué consistía y cómo
funcionaba el Telégrafo. Enumeraba también las torres que había en Madrid; la
estación central se había colocado en origen en la torre del antiguo cuartel de
Conde Duque, aunque por entonces se acababa de construir otra en la Casa de
Correos en la Puerta del Sol. No nombra la del Retiro.
Lo cierto es que parece ser que la
construcción de la Torre del Buen Retiro fue aprobada en 1850 para ser creada
como cabecera de la línea Valencia-Barcelona. Todo indica que ese año se estaba
construyendo, como se puede leer en la prensa de la época.
El castillo en la actualidad
3. Pasamos ahora a recorrer un camino hacia el oeste,
pasando por el antiguo y desaparecido Río Mallo hasta LA FUENTE EGIPCIA:

“Fuente Egipcia”, su nombre
proviene de su forma y de los elementos que la decoran. Asimismo, se le llama
“Canopo” o “Tripona”. Fue construido en 1819 y está situado en la zona sur del Estanque
Grande. Se trata de un depósito de agua,
de planta rectangular y cubierta inclinada; En la fachada que da al estanque
hay una fuente, situada en un nicho, formado por un gran techo de cristal,
cerrado con una cabecera de estilo egipcio. En la cima hay dos esfinges,
ubicadas a cada lado, sobre los muros de piedra; En el centro estaba la estatua
de Osiris, sobre un pilar, ya desaparecido. Está construida con ladrillo visto,
revocado con mortero de cal y granito. Con esta construcción Fernando VII
intentó adornar el parque arrasado por la Guerra de la Independencia.
Originalmente tenía dos a norias a los lados y un pequeño estanque donde se
vertía el agua extraída. Después se quitaron las norias y se convirtió en
depósito. Ya no vierte agua y quedan las esfinges, el pedestal de la estatua y
la extraña vasija de piedra que los madrileños llamaban “La Tripona”.
Una curiosidad sobre esta fuente,
se dice que en sus inmediaciones o en el propio monumento está escondido un
tesoro, cosas de la historia ( Desde tiempos
de Felipe IV había costumbre de realizar en los Reales Jardines
representaciones teatrales, naumaquias en el Estanque Grande, corridas de
toros…y también el juego del tesoro,
Fue construida en el siglo XIX en
tiempos de Fernando VII, dentro de un intento para adornar el parque que había
quedado completamente arrasado en la Guerra de la Independencia.
Originalmente tenía dos norias a los lados y un pequeño estanque donde se
vertía el agua extraída. Posteriormente se eliminaron las norias y se
construyó un gran depósito. Hace ya muchos años que la fuente ya no
vierte agua, pero ahí siguen las esfinges (renovadas en piedra, porque eran de
escayola de mala calidad), el pedestal de la estatua y la extraña vasija de
piedra que los madrileños bautizaron como "La Tripona".
Una leyenda dice que en sus
inmediaciones o incluso en el propio monumento hay escondido un tesoro, con una
curiosa historia: Felipe IV era un gran
amante del arte, del teatro y de todo tipo de diversiones, así que en su tiempo
se organizaban grandes fiestas y eventos de todo tipo en el Retiro:
Representaciones teatrales, corridas de toros y hasta batallas navales en el
Estanque Grande. Se dice que en el
transcurso de estas grandes fiestas un pasatiempo era esconder en un lugar
secreto un tesoro compuesto de monedas de oro para los hombres y joyas para las
damas. Los invitados reales y los nobles
de la corte, entre risas, bromas y encuentros amorosos se dedicaban a su
búsqueda. Pero una noche el tesoro, que
era mayor que nunca, se escondió tan acertadamente que no lo encontró nadie y
dio la casualidad de que la persona encargada de esconderlo y que era la única
que conocía su paradero murió de repente.
Al principio se buscó afanosamente, incluso se pusieron guardias para
saber si alguien lo encontraba, pero poco a poco fue cayendo en el olvido. En 1968 se encontró, en la puerta
lateral del parque, un tesoro que valía 300.000 pesetas de aquel año, compuesto
por 59 monedas de oro y plata, dos monedas de Carlos III, 29 de Carlos IV, 8 de
Fernando VII y otras de menos importancia. Aunque se descartó que fuera el
tesoro de la época de Felipe IV, puede ser que algo tuviese que ver en el
origen de esta leyenda.
EL estanque grande en tiempos de Fernando VII:
2.
3.
4.
Pasamos a recorrer la zona este
del Estanque grande, por detrás del monumento al Alfonso XII (El Monumento a la Patria española
personificada en el rey Alfonso XII, más conocido como Monumento a Alfonso XII,
es un conjunto arquitectónico y escultórico de principios del siglo xx dedicado
al monarca, a iniciativa de la reina regente María
Cristina de Habsburgo-Lorena. Financiado por suscripción popular, fue
inaugurado el 22 de
julio de 1922.).
a navegación se realizaba en
góndolas y otros barcos construidos a tal efecto, habiéndose conservado algunos
de ellos en el Museo de Falúas de Aranjuez. En las En las aguas del estanque se
han desarrollado naumaquias (espectáculo de batallas navales) con pequeños
barcos construidos a tales efectos. Tras los catastróficos efectos que la
Guerra de la Independencia (1808-1814) dejó, al igual que en toda España, en el
Buen Retiro, Fernando VII encargó al arquitecto Isidro González Velázquez
(Madrid, 1765 - 1840) su reconstrucción en lo que se pudiese y otras diversas
obras de las que surgieron los Jardines Románticos del Retiro con una
restauración del Estanque Grande en donde se construyó, entre dos pabellones
para norias ya inexistentes, la Fuente Egipcia y un embarcadero demolido para
la realización del Monumento a Alfonso XII, así como otros elementos no
levantados entre los que destacan una gran columna rematada con una estatua de
Hércules, prevista en el centro del estanque. Tras permitir en 1867, mediante
arrendamiento, la navegación pública por sus aguas, se instaló un gran número
de establecimientos de hostelería que, como en la actualidad, atienden al
cuantioso público visitante.
Entre las diversas actividades que
en él se han sucedido, se puede destacar cómo en el año 1964 sirvió de plató de
cine para el rodaje de la película "El fabuloso mundo del circo",
interpretada por, entre otros, John Wayne, Rita Hayworth, o Claudia Cardinale.
Es de reseñar igualmente que si los Juegos Olímpicos de 2020 se hubieran
celebrado en Madrid, el Estanque Grande hubiera servido, tras ser vaciado
nuevamente, de estadio en el que jugar los partidos de voley-playa.
El estanque en tiempos de Fernando VII:
